Un estudio chino alertó que las partículas en el aire que desprenden las heces humanas también son transmisoras del COVID-19.

La investigación, publicada por la revista Annals of Internal Medicine, partió de un caso real que se presentó a comienzos de este año.

Nueve personas, de diferentes pisos de un mismo edificio, resultaron contagiadas de COVID-19, en la ciudad china de Guangzhou.

 

 

Según el estudio, pese a que los afectados vivían en pisos muy separados, el contagio se dio por medio de las partículas que expulsan las heces desde el momento en que el primer contagiado con COVID-19 tiró la cadena del inodoro y el virus viajó como en un “efecto chimenea”.

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“Cuando alguno de los pacientes usó el retrete y tiró de la cadena podría haber permitido a los bioaerosoles portadores del virus filtrarse en otras habitaciones conectadas con el sistema de drenado”, cita el artículo.

 

 

Dicho estudio detalló que las pequeñas partículas de las heces, que integran una familia de los bioaerosoles, se separan una vez se baja la cisterna viajando por las tuberías hacia arriba.

Advierte, incluso que las partículas son capaces de contaminar el ambiente si se aprieta el botón con la tapa del inodoro abierta.

“Los bioaerosoles de un tamaño suficientemente pequeño pueden haber sido transportados por el aire a través de las tuberías«, explica.

Los resultados de este estudio chino enciende las alarmas de la comunidad científica, pues hasta el momento es comprobado que el COVID-19 se puede transmitir por las partículas de saliva que se expulsa en un estornudo, al hablar o cuando se produce la tos.