Morat es, sin duda, la ‘boy band’ más famosa que tiene Colombia y sus cuatro integrantes tienen millones se enamoradas y seguidores que se sorprendieron al conocer el relato de cómo uno de ellos fue visto por sus vecinos, mientras tenía relaciones.

Se trata de Simón Vargas, cantante y bajista de la banda bogotana Morat y quien desde hace varios años tiene una sólida relación con la youtuber Nath Campos.

De Simón pocos conocen que además de ser músico es un apasionado por la historia y que además escribió un libro titulado ‘A la orilla de la luz’, un libro de 13 cuentos en los que habla de su amada y odiada Bogotá.

Simón Vargas, el de las gafas de Morat, como también muchos lo conocen también estudió en la Universidad de los Andes y, aunque está enfocado en la música y el gran éxito que tiene con su banda, también tiene tiempo para su novia.

Las giras internacionales y las extensas horas de trabajo de Simón junto a Morat parece que no han sido impedimento para que su relación con Nath Campos se construya.

Cada que pueden, viajan al país donde esté el otro para aprovechar al máximo el tiempo juntos y eso les ha funcionado durante años.

La joven mexicana reveló que Simón Vargas fue su máximo apoyo el año pasado cuando decidió denunciar públicamente al youtuber Rix de abusar sexualmente de ella.

Nath Campos hizo pública esa denuncia a través de un video en el que reveló que en el pasado, cuando estaba empezando en las redes, el también youtuber Rix se aprovechó de ella y la violó estando bajo los efectos del alcohol.

Luego de su valentía al denunciar a su agresor y hacer justicia para ella y otras mujeres, Nath continúa haciendo contenido para redes, con consciencia y empoderamiento y con el apoyo y admiración de su novio.

Hace poco, la creadora de contenido Nath Campos reveló una infidencia al canal de YouTube Pinky Promise, en el que también estaba invitada la colombiana Juana Martínez.

En esa entrevista, Nath Campos relató la vez que viajó a Bogotá por Simón y que por no cerrar las cortinas fue pillada en pleno acto de amor por sus vecinos, al punto que tuvieron que llamar al celador para que les avisara y fueran más cuidadosos.