«¡No soy asintomático, soy inmune!», aseguran publicaciones compartidas al menos 20.700 veces en redes sociales desde el 21 de junio, con afirmaciones como que las personas asintomáticas no contagian el virus y, en cambio, pueden transmitir anticuerpos y provocar una «inmunidad en masa».

Organismos de salud y expertos consultados por la agencia AFP afirman que los pacientes asintomáticos sí pueden contagiar un virus, pero no pueden transmitir anticuerpos.

«El ‘paciente asintomático’ es la mayor contradicción médica jamás vista, y la excusa perfecta para acosar a cualquier ciudadano libre que la tiranía quiera silenciar. Una persona asintomática es una persona SANA», señalan publicaciones que circulan en Facebook, en muchos casos acompañadas de una ilustración del cuerpo humano.

El mensaje continúa: «Es alguien que tiene un virus pero su cuerpo desarrolló anticuerpos, esto se llama ‘virus atenuado’, es decir, ganó al virus gracias a sus hábitos de vida sana. Esta persona no contagia el virus, sino que comunica anticuerpos al resto de personas y genera inmunidad en masa».

La AFP encontró que hay mensajes similares circulando en redes como Instagram y Twitter.

Cabe agregar que, aunque las publicaciones no hablan de un virus en específico, fueron compartidas en el contexto de la pandemia de COVID-19, que a 13 de julio ha dejado más de 550.000 muertos y más de 12 millones de casos confirmados en el mundo.

Asintomático no es igual a inmune

Ser asintomático no significa ser inmune, asegura la epidemióloga chilena Cecilia Morales: «Una persona asintomática quiere decir exactamente eso: que no tiene síntomas, tiene el contagio pero sin signos del mismo».

Por eso, precisa que la inmunidad «se produce generalmente semanas después de superar una enfermedad» y que la generan tanto asintomáticos como las personas que presentaron síntomas.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos indica que hay tres tipos de inmunidad: una innata, adquirida o pasiva.

La primera es el sistema de defensas con el que se nace, la segunda es la que se desarrolla cuando se expone a un agente biológico (como un virus) y la última es la que terceras personas le dan a otros como en el caso de un feto, de una vacuna o de una transfusión.

Por otro lado, el infectólogo Juan Carlos Cataño de la Universidad de Antioquia explica que, sin embargo, esa protección que generan los asintomáticos es de menor calidad frente a la que tienen aquellas personas que padecieron todas las fases y síntomas de la COVID-19 y que se recuperaron completamente.

«Mientras más severa es la enfermedad en el cuerpo humano, mayor es la protección inmunológica que se obtiene. Las personas asintomáticas tienen menor estímulo en su cuerpo y sus defensas y su respuesta inmunológica hacia el virus a largo plazo no es la mejor», afirma.

La OMS lo explica así: «El desarrollo de inmunidad a un patógeno por infección natural es un proceso de varias etapas que suele producirse a lo largo de una o dos semanas».

No obstante, precisa el organismo, eso no quiere decir que una persona que se haya infectado con el nuevo coronavirus no puede volver a contraerlo. «Actualmente no existen datos científicos que demuestren que las personas que hayan pasado la COVID-19 y presenten anticuerpos estén protegidas frente a una segunda infección».