Se estima que cinco millones de personas padecen enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en todo el mundo. Sin embargo, los pacientes se pueden demorar, en promedio, un año para tener el diagnóstico correcto, principalmente, por no dar la debida atención a las señales de alerta o por falta de evaluación adecuada por parte de un profesional de la salud.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) hace referencia a los trastornos que presentan inflamación crónica del tracto digestivo: la colitis ulcerativa la enfermedad de Crohn. Estas son condiciones que, aunque afectan profundamente la calidad de vida de los pacientes, siguen siendo invisibles ante la sociedad.

En el marco del Mes Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Janssen, grupo de compañías farmacéuticas de Johnson & Johnson, se une a La Fundación de Enfermedad Inflamatoria Intestinal Colombiana (FUNEICO) para dar vida a la iniciativa #SigaSinPausa. Un esfuerzo que tiene el propósito de alertar a la población sobre la importancia del diagnóstico y tratamiento oportuno de enfermedades como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa.

“El diagnóstico oportuno es indispensable para mejorar la calidad de vida de los pacientes y acceder a más opciones de tratamiento. De ahí la importancia de educar a la sociedad en general y darles visibilidad a estas enfermedades que son tan graves y crónicas”, mencionó la Dra. Viviana Parra, médico especialista de la Fundación Colombiana Para Las EII (FUNEIICO).

La EII presenta altas tasas de subdiagnóstico y, aunque existen tratamientos avanzados para tratarla, muchos pacientes con un diagnóstico grave no acceden a ellos y deterioran su calidad de vida viviendo con los síntomas.

Los síntomas iniciales pueden ser bastante genéricos, como el dolor abdominal, lo que hace que se pueda confundir fácilmente la EII con otras enfermedades. Pero, a diferencia de lo que sería estreñimiento o una infección intestinal, la condición tiende a empeorar con otros síntomas como la diarrea crónica, sensación de distensión abdominal, urgencia y dolor al defecar, fatiga o agotamiento, fiebre y pérdida de peso.

 “Los dolores causados por las crisis suelen ser debilitantes y pueden ocurrir en cualquier momento, especialmente, en situaciones de estrés y ansiedad. En los casos más graves de Enfermedad de Crohn y sin el diagnóstico y tratamiento adecuado; algunos pacientes pueden desarrollar fístulas (comunicaciones anormales entre dos órganos), lo cual repercute profundamente en la calidad de vida de los pacientes y el pronóstico de la enfermedad se complica”, explicó el Dr. Fabián Juliao, presidente de la Asociación Colombiana de Gastroenterología.

¿Cómo diagnosticar la EII?

De acuerdo con el Dr. Juan Ricardo Márquez, director científico del Instituto de Coloproctología el diagnóstico se puede realizar a través de un análisis de sangre, análisis de heces, ecografías, entre otras.

La colonoscopia es la técnica necesaria para establecer el diagnóstico de esta enfermedad ya que permite visualizar de forma directa la mucosa intestinal (capa más interna del intestino) y obtener biopsias que resultan fundamentales para identificar, no solo las zonas del intestino que están inflamadas, sino también la gravedad de las lesiones, ya que esto permite iniciar el tratamiento más adecuado de forma individualizada.

Tratamiento para una mejor calidad de vida

Aunque la enfermedad es crónica y aún incurable, la EII es posible de controlar gracias a tratamientos adecuados que permiten recuperar la calidad de vida, la autonomía y libertad de los pacientes.

Existen diferentes opciones de tratamiento dependiendo el tipo de enfermedad (colitis ulcerativa crónica idiopática o enfermedad de Crohn), la localización, el grado de la actividad inflamatoria (leve, moderada o grave), la edad del paciente, las comorbilidades y las manifestaciones extraintestinales, los síntomas y la respuesta a medicamentos previos.

Es recomendable que, ante la aparición de algunos de los síntomas antes mencionados, los pacientes consulten con un especialista gastroenterólogo o coloproctólogo. El especialista determinará las evaluaciones clínicas a las que deberá someterse el paciente y, con ello, realizará un diagnóstico preciso y oportuno para iniciar en tratamiento adecuado.

Es importante investigar la fuente del problema para evitar que la enfermedad empeore con el tiempo, generando lesiones intestinales graves que, a menudo, comprometen el órgano de forma permanente.