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El 1 Opina

Ejecución, opacidad y un encargo irregular en arranque de Dumek Turbay en Cartagena

Tatiana Velásquez
Cofundadora de La Contratopedia Caribe

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El nuevo alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, ha sido noticia por las obras de infraestructura que ejecuta, las medidas para reorganizar el Centro Histórico y su anuncio de sustituir los caballos cocheros por carros eléctricos. 

Gracias a esa agitada agenda, Turbay ha marcado diferencia con su antecesor William Dau y ha sido aplaudido. Tanto que la lupa escrutadora sobre el Distrito desapareció de muchos portales periodísticos cartageneros, que la usaban a diario con el saliente gobierno de Dau y ahora no parecen ser tan vigilantes de lo público.

Aunque Turbay inició su gestión pisando fuerte, hay dos hechos que ameritan explicaciones de su administración. 

El primero es la opacidad informativa. A pocas horas de haber asumido, Turbay ya contaba con un equipo seleccionado y uniformado que llamó la ‘Cuadrilla del alcalde’. Durante las dos primeras semanas de su alcaldía, esos hombres y mujeres apoyaron la reorganización del Centro y el reparcheo de vías, y participaron en jornadas de limpieza en Chambacú y el Parque Lineal de Crespo.   

No se hicieron esperar las dudas ciudadanas por la logística que hizo posible todo eso. Especialmente, por el origen de los recursos y los nombres de los contratistas que intervienen las vías, como parte de la iniciativa distrital ‘Guerra frontal contra los huecos’.

Las dudas surgen porque la contratación pública es mucho más lenta en enero —sobre todo si hay cambio de gobierno— y porque los ocho contratos de la cuarta fase de mantenimiento vial que dejó Dau arrancaron 2024 suspendidos. Y aunque dos de ellos reiniciaron labores entre el 11 y el 12 de enero, en esas ejecuciones no están todos los tramos intervenidos por Turbay. La Alcaldía de Cartagena no da información precisa al respecto, solo envía comunicados anunciando o entregando obras.

El segundo hecho que amerita explicaciones de Turbay es el encargo del comunicador cartagenero Alberto Martínez como secretario de Educación, pese a no tener el perfil que reza en el Manual de Funciones de la Alcaldía para ocupar esa silla.

Aunque ha sido académico y directivo docente, Martínez no tiene uno de los pregrados contemplados para ese cargo. Por eso, para mantenerlo en el Gabinete, Turbay lo nombró como Director de la Escuela de Gobierno: allí sí puede estar porque las carreras de Comunicación Social, Periodismo y afines están entre las opciones del Manual de Funciones para ser titular de esa dependencia. 

Luego, el 5 de enero, la secretaria General María Patricia Porras le encargó funciones como Secretario de Educación. Lo hizo en contravía de la Ley 909 de 2004, el Decreto 1083 de 2015 y un concepto de Función Pública. Todos dicen que los encargos deben cumplir los “requisitos y el perfil”, tal como lo exige el Manual de Funciones para los nombramientos titulares.

Nadie duda de que Cartagena necesita ejecución inmediata. Sin embargo, enarbolando esa bandera, el nuevo gobierno distrital no debería olvidar la transparencia informativa ni incurrir en irregularidades violando el Manual de Funciones.   

*Las opiniones expresadas en las columnas son responsabilidad exclusiva de los autores y no representan el punto de vista ni la posición del Canal 1.

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