La columnista del diario El Tiempo, Salud Hernández, publicó una opinión en la que defiende la versión de los hermanos de Rafael Uribe Noguera, quienes han sido señalados por la Fiscalía de haber encubierto el asesinato de Yuliana Samboní.

Para Hernández, los hermanos no han cometido ningún delito porque no tienen la culpa de tener un hermano “díscolo” que secuestró, violó y le quitó la vida a una niña.

Además, la reconocida columnista se pregunta: “¿Acaso existe un manual de pasos por seguir cuando su hermano secuestre, viole y mate a una niña de 7 años?”.

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Y planteó otras preguntas sobre el actuar de los hermanos Uribe Noguera: su delito es… “¿No saber cómo actuar cuando se entera de que su hermano hizo algo a una niña que todos andan buscando? ¿Creerle sus mentiras? ¿Ser incapaz de aceptar que ‘Rafico’ pudiera ser un asesino?”.

Salud señaló que cree en el testimonio de Catalina y Francisco y concluyó su argumentación escribiendo que, si hay una imprecisión o algo no encaja, eso no demuestra que sean culpables del atroz crimen contra Yuliana.

Finalmente, Salud Hernández hizo una crítica a quienes justifican las amenazas de muerte contra Catalina y Francisco Uribe, pero clamaron cárcel contra la persona que pidió quitarle la vida al caricaturista Matador en Twitter, “aunque pidió perdón y no representa peligro alguno”.

“Esa arbitrariedad para todo, eso de pedir y aplicar justicia según qué caso, es una de las razones de tanta rabia contenida”, agregó.

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La versión de la Fiscalía

Aunque hoy Rafael Uribe Noguera tiene una condena de 58 años en la cárcel de máxima seguridad de la Tramacúa, en Valledupar, sobre el caso aún se pone en tela de juicio la participación de sus hermanos en el crimen.

Para la Fiscalía, una de las inconsistencias fue que Francisco Noguera notificara a las autoridades casi dos horas después de haber hablado con su hermano.

Por otro lado, Francisco llegó antes al sótano del edificio Equus 66 y halló algo que debió informar a las autoridades. Según el ente investigador, él encontró “la camioneta estacionada con la puerta sin seguro, y al abrirla observó el zapato blanco de talla infantil en su interior”.

Rafael Uribe defendió a sus hermanos

El pasado 5 de junio, Rafael Uribe Noguera describió nuevamente los hechos de aquel 4 de diciembre de 2016 cuando asesinó a Yuliana Samboní, y aseguró que le mintió a sus hermanos en varias oportunidades.

“Sentía mucha angustia al presentir que en cualquier momento mis hermanos podían llegar al apartamento. Alcé el cuerpo de Yuliana para esconderlo debajo del jacuzzi”, dijo el criminal.

Luego, Rafael describió cuando su hermano llegó por intermedio de la terraza para encararlo, momento en el que le habría mentido sobre el crimen. “Me cogió de los brazos y me tiró hacia atrás, me zangoloteó. Nunca había visto a mi hermano de esa manera. ‘¡Hijueputa, dónde está la niña! ¡Te voy a matar si algo le pasó a la niña!’, me gritó exaltado”.

“‘¿Cuál niña?’, le respondí e hice como si no supiera de qué niña estaba hablando. Luego cambié mi versión y le dije que ella se había bajado en unos puentes que hay en la calle 65 con la Circunvalar. ‘¡Dónde está la niña, Rafael! ¡Rece para que esa niña aparezca!’, me gritó. Volví a cambiar mi versión y le dije que la niña se había tirado. ‘¿Se bajó o se tiró?’, me preguntó varias veces”.

Con respecto a su hermana, según Rafael uribe Noguera ella le preguntó dónde estaba la niña. “Vi que Catalina estaba caminando por todo el apartamento; no sabía qué estaba haciendo, pero supongo que estaba buscando si la niña estaba adentro de la casa”.

En el testimonio, el asesino de Yuliana Samboní afirmó que su hermano se vino a enterar del crimen hacia las 6:30 p.m.

“Llegando a la clínica logré descifrar qué pudo haber pasado, llegué a la conclusión y ahí es cuando le digo que ya la niña estaba muerta. Francisco se tomó de la cabeza, comenzó a llorar, pero se contuvo. Cuando nos bajamos del carro, se desahogó conmigo. ‘¡Te odio! ¡Te vas a morir en una cárcel!’, me gritó”.

Sin embargo, para la Fiscalía, Rafael Uribe Noguera mintió al omitir que en otro interrogatorio había afirmado que sus hermanos le decían que no tocara nada: “No me dejan tocar ni siquiera el celular (…) me quitan el celular, creo, no sé, no me acuerdo, pero no me dejan tocar ni siquiera el celular”, decía el asesino de la menor.