¿Qué pasaría si ocurre el apocalipsis? Una bóveda subterránea ubicada en Svalbard, entre Noruega y el Polo Norte, es el último recurso de la humanidad para protegerse de una extinción masiva.

Se trata del Banco Mundial de Semillas de Svalbard, una base biológica diseñada para preservar todas las semillas de cultivos del planeta, por si ocurren cataclismos como un brote devastador de enfermedad o una guerra nuclear.

Está situada en el interior de una montaña con espacio suficiente para 2.5 billones de semillas, donde las gélidas temperaturas ayudarían a preservar su contenido incluso si falla el sistema de enfriamiento.

«Svalbard es lo último a prueba de fallas para la biodiversidad de los cultivos», dijo a CNN Marie Haga, directora ejecutiva de Crop Trust.

Precisamente, Global Crop Diversity Trust fue la compañía que unió fuerzas con el Gobierno noruego para construir la también llamada «bóveda del fin del mundo» en 2008.

El objetivo de esta idea es lograr restaurar la diversidad de cultivos en caso de climas extremos —como consecuencia del cambio climático—, conflictos, incendios u otros eventos.

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Actualmente, en la bodega se encuentran desde semillas de cebollas de Brasil, hasta flores silvestres de un prado en la casa del príncipe Carlos en Reino Unido.

Reciéntemente, el lugar recibió semillas de 36 bancos recolectores de varias partes del mundo, siendo el mayor depósito desde que abrió hace 12 años.

A prueba de todo

La cámara ha recibido la mayor tecnología de la humanidad para soportar erupciones volcánicas, terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter y hasta la radiación solar.

Incluso, hace unos años el Gobierno noruego anunció una inversión de 100 millones de coronas (alrededor de 40 mil millones de pesos colombianos) para mejorar la seguridad de las instalaciones.

El proyecto incluye la construcción de un nuevo túnel de acceso en concreto, así como un edificio de servicios para albergar unidades de energía y refrigeración de emergencia.

Este desarrollo hizo que el banco de semillas de Svalbard fuera catalogado por la prestigiosa Revista Time como el sexto mejor invento en 2008.

Ya se tuvo que usar el banco

Solo una institución ha tenido que reclamar las semillas depositadas en Svalbard en 2015 por el conflicto en Siria.

El International Center for Agricultural Research in the Dry Areas (ICARDA) albergaba 148.000 variedades adaptadas a zonas áridas, pero la guerra destruyó por completo el almacén.

Por fortuna, se había enviado un 80 por ciento de duplicados de sus muestras al banco noruego.

Amenazado por el cambio climático

Los científicos están preocupado por las altas temperaturas en Svalbard, ya que afectarían las condiciones de estabilidad y congelación que permitieron elegirlo como punto estratégico del planeta.

Los informes revelan que las temperaturas han aumentado más rápido de lo esperado en el Ártico que en cualquier otro lugar de la Tierra durante el siglo pasado.

Mientras en 1900 había una temperatura promedio de -7.8 °C en 1900, desde entonces ha aumentado en 3.7 °C, más de tres veces el promedio mundial.

A eso hay que sumarle que en 2017, el túnel de entrada de la instalación se vio afectado por inundaciones repentinas como resultado del deshielo del permafrost (capa de suelo en permanente congelación).

Por eso, los científicos advirtieron que si el calentamiento global sigue, para 2100 la bóveda se podría comenzar a desmoronar.