Hacen lo mínimo de su trabajo o lo que les corresponde y dicen “no” con mayor frecuencia: algunos trabajadores están adoptando el concepto de “renuncia silenciosa” o “Quiet quitting”, en inglés, para combatir el imperativo a menudo asfixiante de la conexión permanente con el trabajo.

“Hay fotos mías corrigiendo exámenes en el avión cuando nos íbamos de vacaciones. No tenía equilibrio entre mi vida profesional y mi vida privada”, explicó una maestra, quien cuenta cómo eligió sumarse al movimiento de la “renuncia silenciosa”.

“Adoptar esta mentalidad de ‘renuncia silenciosa’ simplemente significa que estás poniendo un límite que te ayuda a hacer tu trabajo cuando te pagan por hacerlo, y luego puedes dejar eso, volver a casa y ser una persona con tu familia”, dijo.

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La expresión renuncia silenciosa, ahora viral, parece haber aparecido en julio en una publicación de TikTok.

“No estás renunciando a tu trabajo por completo, pero estás renunciando a la idea de dar siempre un poco más. Todavía estás cumpliendo con tus deberes, pero ya no adhieres a la cultura de que el trabajo tiene que ser tu vida”, explicó un usuario de TikTok.

Y el debate estalló. ¿Los partidarios de esta “renuncia silenciosa” tratan de proteger el equilibrio entre trabajo y vida privada, una noción más asociada al modo de vida europeo que al estadounidense? ¿Se trata de “perezosos” que se refugian bajo un término de moda? ¿O son personas al borde del agotamiento, que deberían mejor renunciar del todo, rápidamente?

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Los datos sugieren que la necesidad de un mayor equilibrio es real.

El estrés laboral aumentó cuando la pandemia de COVID-19 alteró el modo de trabajo en todo el mundo, según encuestas.

Una dinámica similar alimentó la “Gran renuncia”, como se conoce al reciente aumento en el número de empleados que renuncian o cambian de empleador.

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“Sangre, sudor y lágrimas”

Los partidarios de la nueva tendencia de “renuncia silenciosa” se dicen dispuestos a trabajar duro, pero no más allá de su horario laboral.

Observadores señalan que siempre hubo empleados que se niegan a trabajar un minuto más o afirman que ciertas tareas no son su responsabilidad.

Arianna Huffington, fundadora del sitio informativo Huffington Post, denunció el fenómeno, al considerar que el trabajo “es parte de una vida plena” y que rechazar el agotamiento no debe excluir “la posibilidad de encontrar alegría” en lo que se hace para ganarse la vida.

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Pero para el ex secretario de Trabajo estadounidense Robert Reich, “los trabajadores no están ‘renunciando silenciosamente’. Se están negando a ser explotados”.

Philip Oreopoulos, economista de la Universidad de Toronto, dijo que una solución es una mejor comunicación para aclarar las expectativas del empleador antes de que un potencial candidato acepte un trabajo.

“Si se necesita estar de guardia en casa, entonces deberían indicarlo claramente”, dijo.