Los médicos que tratan esta pandemia a nivel mundial, descubrieron que el Coronavirus puede afectar las vías sanguíneas de quienes lo padecen.

Después de 18 días en cuidados intensivos, al actor canadiense Nick Cordero, gravemente enfermo con el COVID-19, le amputaron la pierna derecha porque un coágulo permanente bloqueó la circulación de la sangre.

Este es uno de los oscuros descubrimientos de la pandemia: El Coronavirus ataca mucho más que a los pulmones.

Los coágulos en los vasos sanguíneos pueden sofocar las extremidades. Cuando se forman en las venas de la pierna, pueden subir hacia los pulmones, bloquear la arteria y detener su actividad.

En el corazón, pueden causar un ataque cardíaco y si llegan al cerebro, un derrame cerebral.

Todos estos escenarios se han observado en pacientes con COVID-19 que no tenían factores de riesgo aparte de haber contraído la enfermedad.

En el centro médico NYU Langone, Shari Brosnahan, una reanimadora especializada en pulmones, le dijo a la AFP que este caso es raro.

Pero el número de pacientes a los que los coágulos le suben por las venas se duplicó durante la pandemia en casos críticos.

La relativa juventud de algunos pacientes es una sorpresa.

Brosnahan tiene a dos pacientes en torno a los cuarenta años, uno de los cuales corre el riesgo de perder una mano y el otro, las dos manos y los dos pies.

“Los dedos a menudo pueden desarrollar gangrena seca”, explica.

Normalmente, para estos casos se administran anticoagulantes como la heparina. Pero no siempre funciona y a veces causa hemorragias internas,

“Esta coagulación no es como la coagulación regular”, dice la doctora.

Muchos tienen “microcoágulos”, dice, “hasta los capilares”, que son los vasos sanguíneos más pequeños.

Imposible operar este caso, a diferencia de los coágulos grandes en un pulmón o cerebro. La amputación suele ser la única solución posible.

Enigma persistente

Pero el enigma continúa: ¿por qué esta coagulación?

Quizás esto se deba a la historia cardiovascular o pulmonar de muchos pacientes, dice el médico.

Quizás los coágulos son consecuencia del brote inflamatorio asociado con la enfermedad.

“Cualquier enfermedad aguda, en sí misma, predispone a la creación de coágulos”, explica Bikdeli.

Una hipótesis final es que el Coronavirus actúa directamente sobre la coagulación. Pero en esta etapa, nada está probado.

Con información de AFP