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Sin Carreta

Revelan nuevos videos de ladrones que murieron a manos de policía (r): ¿Legítima defensa?

¿Doble homicidio o legítima defensa? Sin Carreta siguió el rastro de la muerte de dos ladrones, quienes murieron a manos de un exagente de la Policía Nacional.

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Los casos de inseguridad, cada día, aumentan en Bogotá y siembran dudas en los ciudadanos sobre las medidas de las autoridades. Recientemente, un uniformado retirado asesinó a dos ladrones que hacían de las suyas en el barrio Santander de Bogotá y la situación ha generado polémica.

Algunas cámaras de seguridad registraron varios robos en la zona que protagonizó la pareja de ladrones, quienes murieron cuando el policía (r) descargó sus balas en ellos.

Los delincuentes se movilizaban en una moto y encañonaban a sus víctimas para robarles sus pertenencias, no dudaban en utilizar la violencia y de la misma manera murieron. La racha delictiva llegó a su fin: se toparon con un hombre que no dudó en abatir.

En la grabación se puede ver el momento exacto en el que uno de los ladrones forcejeó, dentro de un restaurante, con el exuniformado. Cuando el hombre se levanta del suelo, alcanza a uno de los criminales y le dispara a quemarropa.

Segundos después de lo ocurrido, su compañero se acerca en una moto para recogerlo, pero al ver la situación, siguió su camino. Sin embargo, una calle adelante, también murió al recibir un disparo y chocar con un camión.

El primer abatido fue identificado como Daniel Albino, de 27 años, y tenía antecedentes por lesiones personales, hurto simple y calificado y fuga de presos.

La segunda persona respondía al nombre de Edgardo Vela, tenía 42 años y sus antecedentes eran por porte ilegal de armas, hurto y amenazas.

¿Legítima defensa?

La reacción del policía (r) ha causado controversia, ¿fue realmente una acción de legítima defensa o fue una respuesta desproporcionada?, Sin Carreta habló con el abogado Gabriel Beltrán, quien analizó el caso.

“En el momento en el que dispara, el policía, desde luego, puede sacar su arma y accionarla contra su atacante y estaría toda la legítima defensa. Además del atraco, ya hay un disparo que estaría poniendo en peligro su integridad”, explicó el abogado.

“Frente al segundo homicidio que perpetúa el expolicía, habría la posibilidad de una atenuante de una ira de intenso dolor. Aquí, frente a los disparos que le propinaron al señor de la moto, ya no había riesgo en la vida del expolicía”, añadió.

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