El deseo de comer puede estar influenciado por muchas causas, la mayoría de estas no son fisiológicas sino emocionales.

Las emociones y la alimentación se relacionan de formas complejas. Una de las principales diferencias es que el hambre fisiológico llega de forma gradual, mientras que el emocional sucede de manera repentina.

En «El Valor de la Verdad» hablamos con la nutricionista Daniela Ovallos, quien le explica de qué se trata el hambre emocional y cómo afrontar ese sentimiento de culpa.