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El pintor que venció los límites y convirtió a Usiacurí en el mural más grande de Colombia

Este municipio del Atlántico se perfila como destino turístico gracias a una transformación impulsada por sus pobladores. Junto a la Gobernación, crearon un mural de arte a cielo abierto de más de 19.000 metros cuadrados.

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Usiacurí ha llevado históricamente el título del pesebre del Atlántico, pero ahora tiene un par de nuevos nombres más acordes con los tiempos modernos, para destacarse en el mapa turístico colombiano: el lienzo en techos más grande del país, y, también, el pueblo donde se acabó el chisme.

Esta población a 40 minutos de Barranquilla es conocida porque aquí llegó el poeta Julio Flórez a buscar salud y encontró el amor: dejó de escribir de muerte y tuvo cinco hijos con una esposa de 15 años.

Pero ahora, está renaciendo, modernizándose como un lienzo urbano único en su tipo: en techos.

Uno de los artífices fue Danilo Jiménez, el artista líder del proyecto, que creció a la sombra de burlas por su discapacidad.

“Esto nació en mí. Desde muy pequeño siempre tuve la inquietud con el lápiz. En el colegio le hacía dibujitos a los demás compañeros. Para mí fue muy difícil, mi complejo era muy grande. Burlas me hacían sentir mal”, dice él, señalando el muñón de su brazo derecho.

Más de 100 casas conforman el mural, que se extiende por 19.000 metros cuadrados.

No hace falta drones o Google Earth para apreciarlo. Desde la iglesia, elevada al centro del municipio, se puede ver toda la pintura, con ojos vibrantes de Loros, Guacharacas, Ermitaños Carinegros, Chamones y Reinitas. Retratos de las hijas de Luriza, una reserva natural hogar de más de 138 especies de aves.

“Es una invitación a la reserva natural Luriza, que es otro atractivo que tenemos. Es una iniciativa que se trabajó en alianza con la gobernadora Elsa Noguera, que tenía la intención de mostrarle al mundo las bellezas de Usiacurí”, dice Katherine Paso, alcaldesa de Usiacurí.

Desde octubre de 2021 se potencializó la economía de este lugar, que pasó de pesebre a destino turístico en serio. Cuentan que pasaron de tener 400 visitantes, a contar más de 24.000 al año.

De dos restaurantes, pasaron a más de 10, todos de propiedad de usiacureños. Hoy tienen cuatro hoteles y la población se bancarizó, manejan transferencias, códigos QR, datáfonos, para gestionar los pagos digitales de los turistas que llegan a buscar artesanías en su punto de origen.

“Estadísticamente se estaba vendiendo entre $300.000, actualmente a nivel general se están vendiendo hasta $3 millones”, dice la artesana Ingris del Rosario, sobre cómo han crecido las ventas gracias a la llegada de más visitantes.

Y dicen que se acabó el chisme porque, ¿a qué hora van a echar cuento, si tienen miles de turistas por atender?

De lunes a jueves tejen la palma de iraca, para vender la producción de viernes a domingo. Todo gracias a las pinceladas que lideró un atlanticense, cuya vida también experimentó un renacer: su talento hoy está a la luz de todos, en los techos, y es motivo de orgullo municipal.

“Eso me hace sentir grande, me hace sentir orgulloso. Ya yo no me siento uno menos, me siento uno más“, dice Danilo.

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