El cantante colombiano, Santiago Cruz, habló de su paso por el ejército con un crudo relato en donde recordó las canciones que los soldados le cantaban a la guerrilla.

La tensión que se vive en Colombia, a raíz del paro nacional y las manifestaciones que se viven en todo el territorio nacional, han generado todo tipo de reflexiones y opiniones por parte de los famosos que se convirtieron en una voz importante de las protestas en redes sociales.

En esta ocasión, el cantante, Santiago Cruz, intérprete de éxitos como ‘Y si te quedas, ¿qué?’ y ‘Desde lejos‘, recordó su paso por el ejército colombiano en el año 1.992, cuando este tuvo que prestar el servicio militar.

A pesar de que sus padres contaban con dinero y su hogar estaba lleno de lujos, el artista terminó siendo parte de esta institución a los 16 años de edad, una experiencia que le cambió la vida y en donde conoció situaciones que lo hicieron salir de “la burbuja” en la que vivía en ese entonces.

“Yo entré al ejército a prestar mi servicio militar obligatorio el 7 de diciembre de 1992. Venía de una familia acomodada de Ibagué, supongo que desde una óptica se podría decir que ricos: Casa propia, acción del Club, comida en la mesa y ropa en el armario. Nunca faltó”

Al ingresar al ejército, Santiago Cruz se topó con jóvenes de toda Colombia que lo sorprendieron en los primeros días del servicio militar.

“Éramos más o menos 150 jóvenes, niños prácticamente, yo tenía 16 años, a un par de meses de cumplir 17, y todos teníamos más o menos la misma edad. Recuerdo vívidamente cuando uno de ellos se me acercó y me dijo, con cara de felicidad: Listo, un año garantizado con 3 comidas diarias (…) Y luego otro, cuando nos entregaron los uniformes, el camuflado y el habano, que decía: Uy, ropa nueva. Yo nunca he tenido ropa nueva en mi vida”, señaló en su cuenta de Twitter.

Canciones sin sentido

Tras esto, el relato de Santiago Cruz se centra en los cantos que les hacían repetir contra la guerrilla, algo que, hoy en día, no puede aún entender.

“Recuerdo que, teniendo 16/17 años, cantábamos. Con un fusil en mano, canciones que decían que le íbamos a sacar los ojos a los guerrilleros y nos íbamos a beber su sangre… 16 y 17 años. En fin. Respeto y quiero al Ejército, y en medio de ese amor y respeto reconozco lo que ha estado mal, muy mal, y lo que se podría mejorar”.

Esto lo llevó a reflexionar sobre los fallos de este tipo de instituciones y el respeto, que en la actualidad, es tan cuestionado por los ciudadanos hacia estos organismos.

“Querer y respetar una institución no significa hacerse el ciego ante todo lo que está mal, muy mal, en ella. Aplica para la Policía también. Todo lo contrario, como la quiero y la respeto, deseo que cada día sea mejor. En fin… son días de catarsis y de reflexiones. No sé si tiene algún sentido este hilo, pero al final se trata de burbujas, realidades, instituciones, y unos cimientos muy dañados que tenemos como sociedad. Apaga el Tv y saca la cabeza por la ventana”, concluyó en su cuenta de Twitter.