El habitual narrador de los encuentros del Valencia CF en España ha tomado la enfermedad con tranquilidad, muchas veces con humor, tratando de dar un parte de tranquilidad a todos sus seguidores sobre cómo evoluciona la enfermedad.

Los primeros trinos de Mateu hablando sobre el coronavirus datan del 28 de febrero. Aquel día el periodista informó que “estoy muy bien” y que lo más difícil es “no poder estar en casa” debido al aislamiento. En aquel momento también dijo: “no tengan miedo al coronavirus, no nos daña, solo nos incomoda”.

El 1 de marzo, ya en su cuarto día de hospitalización, Mateu contó que el único síntoma era la “aparición de una ligera fiebre (38,3°)” que le producida algo de dolor de cabeza. Sin embargo, muy optimista, aseguró que “lo demás, ok”.

En el quinto día (2 de marzo) Mateu presentó una fiebre un poco más alta (38,8°), para la cual le administraron medicamentos buscando también disminuir el dolor de cabeza que lo aquejaba. Unas horas más tarde aseguró que la medicina había hecho efecto y se encontraba estable.

El 3 de marzo, con algo de resignación, hablada sobre los tiempos que requiere la recuperación del coronavirus y una fiebre intermitente que controlaban con medicamentos. En general, y a pesar de que volvía a lamentar el aislamiento, se mantenía positivo; “¡hay que seguir!”.

El 5 de marzo, desde el hospital, Mateus volvió a trabajar en la radio española con las transmisiones del equipo de básquet del Valencia.

Ese mismo día, Kike escribió en su Twitter que sentía que lo peor ya había pasado y que un antibiótico “había liquidado la mini neumonía en tres días” pero que mantenía una leve tos. Si bien era positivo, sabía que aún no había superado el coronavirus.

La prueba del coronavirus que le realizaron el 6 de marzo, como él mismo esperaba, volvió a dar positivo. En la actualización de su estado de salud, con mucho optimismo de su pronta recuperación, escribió: “estoy sin síntomas (solo tos de vez en cuando); mi estado general es muy bueno y estoy muy animado. ¡Queda muy poco!”.

Los días siguientes fueron complicados para él, no por la enfermedad, sino a nivel mental. E

El 8 de marzo volvieron a tomarle la prueba del COVID-19; nuevamente positivo. Resignado escribió: “21 días infectado y 16 hospitalizado”.

Por primera vez desde que comenzó a contar su historia en Twitter, el periodista se notó afligido por el positivo de la prueba ya que sentía que había vencido al virus.

El 10 de marzo le repitieron la prueba; su estado de salud era bueno.

Ya el 11 de marzo conoció los resultados, los cuales nuevamente fueron positivos. Sin embargo, con algo de resignación, llamó a la calma.

“Que el pánico no los atrape. Lógica precaución y calma. Contagiarse, en condiciones normales, no es grave. Recuérdenlo. Yo sirvo de ejemplo”.