Barry Myrick es el hombre que prefirió ir a la cárcel antes de dejar su perra con el antiguo dueño.

El hombre trabajaba en una empresa de control de plagas y el animal era la encargada de olfatear los chinches en las casas y centros comerciales.

La perra y compañera de trabajo de Barry Myrick lo acompañó en los últimos cuatro años.

Incluso, vivía con él, aunque la empresa pagó los gastos médicos y la alimentación del animal.

Sin embargo, en marzo de 2020 fue despedido, por lo que entre los elementos de trabajo que debía entregar estaba la perra de raza pitbull terrier.

No obstante, Barry Myrick devolvió a la empresa las tarjetas de crédito y el equipo con el que trabajaba, pero no la perra.

“Ella es mi mejor amiga. Me comprometí a cuidarla hace mucho tiempo y nada se interpondrá entre ella y yo”, expresó el hombre para el medio local New York Post.

Foto: Instagram @barry.myrick

Ante la negativa de devolver al animal, la compañía empezó una acción legal contra el hombre por el supuesto robo del animal.

Por lo que pasó varias horas en la cárcel ante la negativa de regresar la perra a la compañía.

“Pasé 15 horas en la cárcel. No le deseo eso ni a mi peor enemigo. Las historias que escuché eran irreales: alguien golpeó a su padrastro con un bate de béisbol. No podía decirle a nadie que estaba allí por un perro”, dijo Barry Myrick tras salir de la prisión.

La compañía, por ahora, perdió la demanda contra Barry Myrick, pues su abogado argumentó que él fue el responsable del cuidado de la perra, por lo que la exempresa perdió todos los derechos sobre el animal.

Entre tanto, Roxy, como se llama la perra, vive con la persona que la ha cuidado en los últimos cuatro años.