El tráfico de fauna sigue siendo el mayor flagelo de los animales silvestres. Así quedó demostrado en las últimas horas luego que muriera el cachorro de tigrillo Margay que fue entregado este fin de semana por un ciudadano en el parque El Virrey a la Policía ambiental y la Secretaría de Ambiente, para luego ser atendido por el Instituto Distrital de Protección Animal.

El pequeño felino ingresó al Centro de Recepción de Fauna en grave estado de desnutrición y deshidratación, sumado a una fractura de fémur que desencadenó otro tipo de alteraciones e infecciones generando una falla multiorgánica de la cual no se pudo recuperar, pese a los esfuerzos realizados por el equipo de profesionales en fauna silvestre.

Mira también: Lo bueno y lo malo de dormir con tu mascota

El animal, una hembra de 3 meses, pesaba sólo 500 gramos, tenía neumonía y estaba infestada de pulgas, lo que significa que habitaba junto a animales domésticos. La necropsia reveló además que tenía un daño severo en el hígado y el páncreas que pudo ser producto de una mala alimentación.

El llamado es para que los ciudadanos comprendan el daño irreparable que se hace a los animales que son extraídos de su hábitat natural para ser comercializados.

En el caso de este tigrillo la afectación es mayor teniendo en cuenta que se trataba de una hembra, lo que pone en riesgo la preservación de la especie. Los animales silvestres no son mascotas y su proceso de rehabilitación puede tardar años.

Te puede interesar: Así funciona el salario de los profesores en Colombia, ¿es justo?

En un comunicado el Instituto Distrital de Protección Animal lamenta la muerte de este tigrillo Margay y asegura que seguirá trabajando para combatir este flagelo, segundo delito a nivel mundial y uno de los principales causantes de la pérdida de nuestra biodiversidad.

Foto: Twitter @AnimalesBOG