Margalida Castro abrió su corazón y contó los difíciles momentos que vivió en varios centros psiquiátricos.

La pesadilla para la actriz comenzó un día en el que resbaló en su casa y se golpeó muy fuerte la cabeza con el lavamanos.

El golpe fue tan fuerte que Margalida Castro presentó varias fracturas y como consecuencia tuvo pérdida de sueño.

Luego, fue operada por más de 17 horas por nueve neurocirujanos que no daban un panorama alentador.

Tras la difícil intervención, Margalida comenzó a tener alucinaciones, situación que la llevó a pasar por varios manicomios.

“Todo se debió a varias fracturas de cráneo. Nueve neurocirujanos me operaron durante 17 horas. Ellos le habían dicho a mi mamá que era mejor dejarme ir, porque no sabían cómo podía quedar yo: ciega, sorda, parapléjica, cuadripléjica. Pero ella fue clara, les pidió que me salvaran, quedara como quedara”, expresó la artista en entrevista con El Tiempo.

Estando internada, dice, vivió uno de los peores momentos de su vida en los “sótanos de los manicomios”.

La artista contó al diario que en uno de esos sitios le inyectaban agua caliente para intentar calmarla.

“Allí, amarrada de pies y manos me ponían inyecciones de agua caliente en el estómago para que me calmara. Yo no podía ni llorar porque era peor. Me quedaba calladita, con las manos rotas, con lazos que rompen los tobillos”, expresó.

Aunque Margalida Castro aseguró que aprendió a perdonar a esos sitios, recordó que la última vez que pasó por un manicomio fue en 1984 cuando falleció su madre.

Castro es una de las actrices más destacas en el país, tras su participación en grandes producciones. Ahora, incursiona en el mundo de la presentación.