La desgarradora imagen de Magui, la perrita que murió abrazada a su dueño le está dando la vuelta al mundo y todo con un mensaje justo para esta época navideña y fin de año.

Magui falleció el pasado fin de semana en la ciudad de Esquel (Argentina), luego de que su dueño la intentara calmar por los fuertes estruendos producidos por los juegos pirotécnicos.

La perrita sufrió un ataque de pánico provocado por la pólvora que ocasionó que su corazón se detuviera. Magui era una mascota viejita y le tenía terror al ruido que provocan los artefactos pirotécnicos.

Antonella Modasjazh era la dueña de Magui y fue quien tomó la foto de su hijo, quien intentó calmarla abrazándola, mientras, ella, según lo relata el diario argentino El Clarín, llamaba a distintos veterinarios, pero ninguno los atendió para poder auxiliar a su mascota.

Foto: ADAE

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“La perra murió en brazos de mi hijo mayor, rogándome que llame otra vez a todos los veterinarios, mientras yo trataba de comunicarme con alguno. Lamentablemente, la estamos llorando con el corazón de mis hijos roto y el mío al no poder hacer nada. Por favor, dos cosas: pirotecnia cero y veterinarios hagan urgencias”, escribió la mujer en Facebook.

La foto fue viralizada por la organización ADAE («Adoptá-Esterilizá-Educá»), la cual rechazó enfáticamente el uso excesivo de la pólvora y se solidarizaron con los dueños de Magui en este duelo inesperado.

La pólvora también afecta la flora y la fauna silvestre

La CAR, en un comunicado oficial, aseguró que el ruido y los gases que genera la pólvora afecta a toda la fauna, doméstica y silvestre, generando desplazamiento de sus nidos, provocándoles estrés y que se vuelvan nerviosos e incluso violentos.

Las aves, por ejemplo, son altamente sensibles a las explosiones, en especial durante sus tiempos de descanso y de cría, lo que puede afectar el ritmo cardíaco provocándoles infartos, así como a perros, gatos, vacas y caballos.

Otro factor que impacta el ambiente es el residuo que dejan los juegos pirotécnicos al estallar, o los globos que al caer en las coberturas vegetales secas, provocan incendios forestales. Esos fragmentos o partículas de polvo, que aún están incandescentes, pueden generar incendios forestales,