Casi un millón de australianos podrán conseguir tiquetes a mitad de precio para descubrir el país gracias a un plan gubernamental de las autoridades de Australia.

Este está destinado a impulsar el turismo interno, en un momento en el que las fronteras internacionales siguen cerradas debido a la pandemia de covid-19.

El primer ministro, Scott Morrison, anunció que el gobierno gastará 1.200 millones de dólares australianos (778.000 euros, 927.000 dólares) para subvencionar unos 800.000 billetes de avión a regiones alejadas de las grandes ciudades y “muy dependientes del turismo internacional”.

El objetivo es incitar a los australianos a pasar las vacaciones en destinos como la Gran Barrera de Coral, el sitio sagrado para los aborígenes de Uluru y las playas de la Costa de Oro (la Gold Coast). En total propone 13 destinos.

Las fronteras exteriores de Australia llevan cerradas un año para proteger al país del nuevo coronavirus. A principios de marzo la medida se prolongó otros tres meses.

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Antes de la pandemia, el turismo internacional representaba anualmente unos 45.000 millones de dólares australianos (30.000 millones de euros, 36.000 millones de dólares).

Un plan de ayuda al empleo permitió salvar desde hace un año millones de puestos de trabajo, pero termina a finales de marzo.

Miles de trabajadores de los sectores más afectados, sobre todo en el turismo, temen perder el empleo.

Los tiquetes a mitad de precio se ofrecerán a partir de abril y de esta forma el gobierno de Australia espera que contribuyan a apoyar el sector.

Las aerolíneas en apuros como Qantas y Virgin Australia han aplaudido la medida, mientras otros actores del sector la consideran insuficiente.

Morrison estimó que el programa permitirá una “transición hacia un modo de vida más normal para los australianos”, y añadió que el sector turístico “no quiere depender eternamente del apoyo del gobierno”.