Las personas sin trabajo han tenido que recurrir, en algún momento, a la red social LinkedIn para conseguir alguna ocupación en lo que estudiaron.

Eso fue lo que le sucedió a Zoe Enquiry, una mujer en Gran Bretaña que, desesperadamente, envió hojas de vida a través de LinkedIn en 2013.

Enquiry para esa época había creado su propio emprendimiento comprando y vendiendo cremas, además de otros productos de belleza.

Sin embargo, no era tan fácil solventarlo si no tenía un ingreso extra.

Por lo que recurrió a LinkedIn para encontrar un trabajo con un salario fijo.

Era el 16 de de julio de 2013 cuando se encontró con una solicitud de empleo en la que buscaban una asistente de docencia.

Sin dudarlo, Zoe Enquiry se postuló y envió su hoja de vida al email que aparecía en la oferta laboral.

 

 

Y así lo hizo con varias vacantes que vio por LinkedIn donde en algunas le respondían que no cumplía con el perfil, mientras otras compañías no le contestaron.

Un día, por fin, le salió un trabajo a la emprendedora mujer y sacó adelante su proyecto y la crianza de sus hijos.

Este año estuvo revisado de nuevo el mercado laboral y se encontró con el mensaje de una persona de recursos humanos de una empresa a la que aplicó en 2013.

Zoe escribió en ese momento por privado a la compañía: “Perdón por molestarle. ¿Sería tan amable de hacerme saber cuándo tiene alguna vacante disponible en su empresa?”.

Ocho años después, la empresa, a través de LinkedIn, le respondió que no estaban interesados.

“Hola, Zoe. Gracias por contactarme, pero no estoy interesado”.

La curiosa historia se convirtió en viral en las redes donde usuarios pidieron a las personas que se dedican a las gestiones humanas de las empresas tomarse el tiempo de aceptar o declinar los perfiles profesionales sin tanta espera.

 

 

Foto: redes sociales.