¿De qué es capaz una madre para evitar que su hijo vaya a la guerra? En “Amparo”, presentada este lunes en Cannes, el director Simón Mesa muestra hasta dónde se puede llegar en una Colombia gangrenada por la corrupción.

 

Esta ópera prima, incluida en la sección paralela de la Semana de la Crítica, describe el periplo de una madre soltera, Amparo, en el Medellín de finales de los años 1990 tras enterarse de que su hijo de 18 años fue reclutado, a la fuerza y sin avisar, por el ejército.

 

Esta mujer tendrá que encararse a soldados, jefes e intermediarios para conseguir la “libreta militar”, un pase que permite librarse del servicio y, en aquella época, ser enviado a zonas violentas del conflicto con las guerrillas.

Para su primer largometraje, el cineasta colombiano, de 35 años, quiso “hacer algo que le importara” y pensó en una historia sobre su madre. Aunque no es una película sobre ella, la idea parte del día a día de su “madre soltera, una mujer valiente que sacó a sus hijos adelante sola”, dice a la AFP.

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Y de varias situaciones que él mismo vivió, como cuando para evitar ser reclutado, fue con su madre a visitar “un intermediario del mercado negro” de estas libretas militares. O la imagen de su hermano, que sí prestó servicio, subiendo al camión con los soldados.

A través del retrato íntimo de Amparo y su familia, el cineasta busca mostrar “los orígenes reales de la violencia en Colombia”, un país golpeado por más de medio siglo de conflicto armado.

“Conformismo”

En la cinta, Amparo hace todo lo que está en sus manos para juntar la astronómica cifra que le exigen para liberar a su hijo.

 

“Lamentablemente la guerra es para los pobres”, dicen en un momento en la película.

 

En cierta manera, Amparo, y otras mujeres que están en la misma situación, se sienten impotentes y solas frente a los militares todopoderosos, impasibles a sus llamados y movidos sólo por el dinero.

Para Mesa, lo que le sucede a la protagonista refleja “una suerte de aceptación, de conformismo, de la vida que llevamos en Colombia con la corrupción”.

 

En un país “inviable en casi todos los sentidos”, “aprendimos a callarnos (…) y a aceptarlo”, insiste.

 

Sin embargo, la situación está cambiando, admite, con las recientes protestas antigubernamentales, un malestar social “inevitable”, según él.

 

A finales de abril se produjo en Colombia un estallido social contra un alza de impuestos promovida por el gobierno y desechada más tarde ante la presión de cientos de miles de personas en las calles. La represión avivó el malestar social dando lugar a un movimiento de rechazo a la gestión del presidente Iván Duque durante la pandemia. 

 

No es la primera vez que Simón Mesa está en La Croisette. Entró con muy buen pie en 2014, cuando se alzó con la Palma de Oro al mejor cortometraje con “Leidi”, sobre una chica que sale en busca del padre de su hija. Dos años después, volvió a competir por el máximo galardón en este formato con “Madre”, la historia de una adolescente que va a la audición de un video porno.

 

Este vez, está programado en la Semana de la Crítica, dedicada a los nuevos talentos, y opta con “Amparo” a la Cámara de Oro, que premia la mejor ópera prima de todo el certamen.