Son muchos lo negocios afectados por el confinamiento en tiempos de coronavirus, entre ellos los clubes sociales de estrípers, que ganaban por el flujo constante de clientes. Sin embargo, toda crisis puede ser una oportunidad.

En un esfuerzo por mantener los salarios de sus empleadas, el propietario de uno de estos establecimientos en Portland (Oregon, EE.UU.), decidió crear «Boober Eats».

Se trata de un servicio en el que las chicas entregan alimentos a domicilio, directamente en las puertas, mientras están ligeritas de ropa.

¿Cómo surgió la idea?

Shon Boulden, propietario de Lucky Devil Lounge, señaló a New York Post que la idea se le ocurrió cuando la gobernadora, Kate Brown, comunicó que iba a cerrar todos los negocios «no esenciales» por la pandemia de coronavirus.

Así que, mientras el resto de personas iba por papel higiénico a los supermercados, él compró una tienda local de empanadas que le ayudaría a ofrecer su nuevo servicio.

«La gente es simplemente divertida (…) a veces es una sorpresa para alguien, a veces es un cumpleaños, a veces son personas que realmente están drogadas», dijo Boulden sobre sus nuevos clientes.

El club ofrece un menú variado que va desde alitas de pollo y perros calientes, hasta bebidas alcohólicas que están disponibles en horarios nocturnos.

Por supuesto, las chicas entregan los pedidos con todas las medidas de seguridad para que no sean contagiadas con el COVID-19. Incluso llevan un guardaespaldas para garantizar que estén a salvo.