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Ella era Agustina Di Martino, mujer que murió en una discoteca tras consumir éxtasis: involucran a un conocido

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Ella era Agustina Di Martino, mujer que murió en una discoteca tras consumir éxtasis: involucran a un conocido

María Agustina Di Martino era una joven argentina de 28 años oriunda de Córdoba, Argentina. La mujer es ahora tendencia nacional en su país tras su fallecimiento el pasado domingo por un edema cerebral que se le detectó, producto de la descompensación que sufrió al consumir éxtasis en una discoteca.

De acuerdo con el portal local TN Noticias, Di Martina se encontraba departiendo en una fiesta con amigos cuando decidió consumir la sustancia, aparentemente, entregada por un conocido que la acompañaba en la noche del pasado viernes y madrugada del sábado.

En relación al sospechoso, Infobae documenta que tiene 26 años y que se encuentra detenido por agentes de la Fuerza Policial Antinarcotráfico de Córdoba. Del mismo modo, esas autoridades allanaron su domicilio y se sospecha que fue el hombre quien le vendió los estupefacientes a Di Martino.

Hacia las 7 de la madrugada del 23 de julio, la mujer se descompensó y fue llevada a un hospital cercano, donde se le diagnosticó la sobredosis, la anomalía en su cabeza y se sometió a una terapia intensiva. Agustina permaneció en estado crítico hasta el día siguiente, en el que murió.

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Pareja, mudanza y servicio social

Noticiero Doce entrevistó a María Bujedo, amiga cercana de Agustina, en la que contó detalles de la vida que llevaba. En primera instancia, comentó que la joven no consumía licor porque formaba parte de una misión católica.

“Iba a un grupo de la Iglesia, era coordinadora de unos nenes y le encantaba”, dijo Bujedo, añadiendo que Agustina integraba el grupo de exploradores Don Bosco, de la iglesia María Auxiliadora en Córdoba.

Por otro lado, la joven relató que 15 días antes del fallecimiento, Agustina se había mudado con su pareja sentimental a una nueva casa.

“Fueron realmente cinco minutos que ella no se los va a perdonar nunca. Todos tenemos cinco minutos pavos en la vida, a algunos les sale bien y a otros, mal”, expresó Bujedo. “Era un sol mi amiga, tan buena que donó sus órganos y seguramente debe haber ayudado a salvar muchas vidas, contó con emoción.

“Fui a despedirme de ella y le dije: ‘Yo te dejo ir, te perdono, pero lo vamos a hablar a esto'”, cerró su relato conmovida.

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