Ambientalistas y otros tantos colombianos le exigen al ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, la renuncia por su falta de control sobre la gigantesca catástrofe del derrame de petróleo en el río Sogamoso. Pero no solo fue el ecosistema lo que se vio afectado,  también la economía de los habitantes de la zona que viven de la pesca.