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´Motelear´, el declive de las citas clandestinas y la crisis de un sector que mueve $2 billones

Los empresarios consideran que más allá de extinguirse la pasión, este sector se encuentra en alerta porque de él depende una economía que mueve alrededor de $2 billones de pesos al año, que paga impuestos y que genera trabajo para actividades conexas.

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En medio de una de las peores crisis de su historia, los moteles se preparan para atender su tradicional temporada alta de septiembre, mes del amor y la amistad.

Una cama que se mueve rítmicamente para incentivar la pasión, un jacuzzi en el que se proyectan la luna y las estrellas y un ascensor especial que lleva a los carros directamente al interior de la habitación, son algunos de los ingeniosos servicios con los que los moteles buscan atraer amantes.

Todo con tal de no dejar morir el negocio de las citas clandestinas, del que dependen 32.000 empleos en Colombia y que se encuentra en crisis, no por falta de amor, sino de clientes.

El presidente de Inhotelcol, el gremio que representa a los moteles, Alexander Alvarado, cuenta que la inseguridad, la competencia desleal y la difícil situación económica, son algunos de los factores de la crisis.

En un recorrido por los moteles de Bogotá, se aprecia que la ocupación, que en 2019 superaba el 60 %, se ha reducido sustancialmente al 30 %. Los amantes, cada vez están más ausentes en sectores como Chapinero, Fontibón, Venecia y el Restrepo.

Los empresarios de este sector consideran que más allá de extinguirse la pasión, este sector se encuentra en alerta porque de él depende una economía que mueve alrededor de $2 billones de pesos al año, que paga impuestos y que genera trabajo para actividades conexas.

Uno de los negocios que floreció en los alrededores de los moteles del sector de Chapinero en Bogotá y que ahora está en vilo por la crisis, es el de los “sex shops” o tiendas sexuales.

Al lado de uno de los más sofisticados hospedajes de la zona funciona uno de ellos, donde se ofrecen preservativos, aceites, retardantes y todo tipo de juguetes sexuales, muy demandados en épocas de alta ocupación.

El administrador de uno de los moteles más tradicionales de Bogotá cuenta que detrás de esta industria hay madres cabeza de familia que se dedican a la confección de lencería, hay trabajadores que realizan el mantenimiento y personal de servicios generales, que actualmente temen por la crítica situación del sector.

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