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‘Sin Galán Colombia habría podido convertirse en un narco estado. Su vida, su ejemplo, nos devolvió del mal camino que Colombia llevaba’

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18-Ago-19

AI conmemorar 30 años del asesinato de Luis Carlos Galán es oportuno y valioso señalar sus grandes aportes a nuestra democracia y nuestras instituciones, a los Colombianos.

La principal, que Colombia se volvió un estado viable. Galán era consciente que era muy probable que perdiera su vida y con arrojo se levantó contra esa desidia, contra ese conformismo que nos llevó a nuestra dirigencia política a conformarse con el continuo deterioro de las costumbres políticas y con ceder espacio a los crímenes y carteles, a los mismos bárbaros que cegaron la vida de Galán y la de tantas autoridades y gente del común que nos sembraron el terror en nuestras vidas

Y fue en ese momento en el que lo asesinan que se detuvo aquel camino de plegarse a las ideas que acomodaran sus propósitos a doblegar la rama judicial, a una parte de la sociedad en nuestro país. Galán nos dejó una actitud de lucha por las ideas que la mayoría de los colombianos compartimos, en las que nos debemos todo el tiempo inspirar para darle rumbo a nuestra sociedad.  

Si, Galán nos detuvo al borde del abismo y nos dejó grandes enseñanzas que hoy tienen plena vigencia. En aquel momento superamos grandes desafíos que tenía Colombia para convertirse en una verdadera democracia. Y no en una narco sociedad y un narco estado.

Por Galán y sus ideas fue que hicimos frente a la peor oleada de narcoterrorismo que ha tenido la humanidad. Lo hemos hecho, tal vez dirán algunos, sin el compromiso de aplicar sus enseñanzas con mas rigor, pues el camino de estos 30 años ha estado marcado por nuevas dificultades que han puesto a prueba nuestras instituciones democráticas. La Constitución de 1991, por él inspirada constituye el camino que escogimos para defendernos y avanzar

Para la época era quizá lógico pensar que si un estado se enfrenta a semejante grupo de enemigos tan poderosos, hubieran surgido quienes nos propusieran el camino autoritario, y de extrema licitación a nuestros derechos.

Pero nuestra respuesta fue la que concibió Galán con más participación y más democracia y no con autoritarismo. La expresa inclusión de los derechos de cada ciudadano en nuestra Carta Magna.

Y la creación de la tutela para defenderlos es la más vigorosa respuesta de un estado latinoamericano abatido, agobiado y con autoridades que después hemos descubierto estaban al servicio de los delincuentes y no de nuestros ciudadanos

Ese fue el abismo del que nos salvó Luis Carlos Galán.

La Constitución del 91 tiene limitaciones y es probable que requiera retoques o reformas pero no a la manera como los últimos gobiernos han creído, que las instituciones para mejorar nuestro sistema judicial,  entre otras desigualdades, van a surgir de la consignación de una cantidad de normas constitucionales que nos alejan de una justicia que opere mejor y no corrigen sus limitaciones, sus trámites, la lentitud de sus actuaciones y el cobijar totalmente los derechos, la equidad y la igualdad para los ciudadanos.

No tengo duda alguna que Galán hubiera sido un gran presidente y que se había preparado juiciosamente para ejercer la primera magistratura y de llegar al gobierno aplicarse a las reformas que él personalmente estaba concibiendo para las instituciones colombianas. Es nuestra responsabilidad mantener un rumbo reformista y transformador como lo hicimos con la Constitución del 91, conservando las enseñanzas que nos dejó Luis Carlos Galán.

César Gaviria Trujillo | Expresidente de Colombia