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Los beneficios de los testigos protegidos de la Fiscalía

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Actualmente 519 personas hacen parte del programa de protección a testigos de la Fiscalía y el testimonio de cada uno de ellos es clave para esclarecer grandes procesos penales.

Jaime Enrique Pinillos, director estratégico del programa de protección a testigos de la Fiscalía, dijo que el principal objetivo es salvaguardar la vida e integridad de los testigos y su núcleo familiar.

“Garantizamos que los testigos en el proceso de la Fiscalía puedan acceder y haya justicia dentro del marco de las funciones que cumple la Fiscalía General”, señaló Pinillos.

Testigos y familiares suman cerca de 1.800 personas protegidas en dicho programa y deben cumplir con ciertas normas y olvidarse, en muchos casos, de su entorno cercano.

“Después de las seis de la tarde y hasta las ocho de la mañana del día siguiente no pueden salir de la sede donde están ubicados, no pueden llevar personas ajenas ni familiares a la sede y no pueden realizar llamadas”, indicó el fiscal Pinillos.

Agregó que estas personas permanecen aisladas y que una vez entran al programa empiezan una nueva vida, donde se les brinda protección, vivienda, un proyecto productivo y educación para el núcleo familiar cuando sea necesario.

El programa se encarga de su asistencia integral, nosotros los llevamos a una sede (…) Les damos manutención mensual, le aseguramos el estudio de sus hijos, le aseguramos la salud, la recreación”, manifestó el director de protección a testigos.

Finalizada la colaboración del testigo en el proceso penal, la Fiscalía le ayuda económicamente a través de un proyecto productivo y recursos económicos para el mismo, en una zona alejada de todo riesgo.

También y en algunos casos, la Fiscalía gestiona con otros países la protección de los testigos, logrando que se les dé una nueva identidad y estabilidad económica en el exterior.

Sin embargo la Fiscalía adelanta investigaciones en contra de algunas personas que se aprovechan de estos casos por algún tipo de interés y se vinculan bajo mentiras en los procesos penales.

El abogado penalista Iván Cancino considera que en estos casos la colaboración es importante pero que también se  debe castigar severamente a quién miente y se conoce como falso testigo.

“Quién miente comete un delito que se llama falso testimonio y fraude procesal y todos los recursos que el Estado haya invertido en ellos deben ser devueltos y perseguidos de alguna manera por la autoridad judicial”, señaló Cancino.

Mauricio Beltrán – CM&

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