‘La paz de Colombia es demasiado preciada para ser abandonada’: The New York Times



Luis Fernando Julio, CM& - Sistema Informativo del Canal 1

En un editorial del diario The New York Times publicado este jueves, el tabloide neoyorquino hizo un análisis de la actual situación que vive el país respecto al acuerdo de paz que fue firmado por el gobierno Santos y la exguerrillla de las Farc, y lanzó una dura crítica al presidente Iván Duque, sobre el manejo que le ha dado al cumplimiento de los acuerdos.

En un aparte del artículo el Times asegura que, ”el proceso parecía milagroso cuando el gobierno colombiano firmó un acuerdo de paz con insurgentes de inspiración marxista en 2016, que terminó con medio siglo de conflicto que mató a al menos 220,000 personas y devastó el campo”.

También enfatizó que el expresidente Juan Manuel Santos Calderón, recibió el Premio Nobel de la Paz por negociar el complejo acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), y destaca que desde antes de que se firmara, muchos se opusieron, furiosos a que los rebeldes o los soldados quedaran sin castigo, o dudaban de que el gobierno cumpliera las promesas de asistencia rural.

Pero expone que tras la firma de los acuerdos, casi tres años después, con la Nación liderada por los opositores al pacto, ”la paz puede estar desmoronándose, lo que sería un desastre para el país, para la región y para la causa de la democracia”.

”Si bien las Farc se han desarmado y muchos de sus soldados han regresado a la vida civil, el Gobierno ha ignorado en gran medida sus promesas de ayuda y desarrollo rural que fueron fundamentales para el acuerdo: la educación universal desde preescolar hasta la escuela secundaria, el acceso al agua potable y el desarrollo de electricidad, carreteras, puentes y trabajos”, indica otro aparte de la publicación.

El diario resalta que al menos 3000 militantes han reanudado los combates. El Ejército ha intensificado los ataques contra militantes y presuntos criminales, lo que lleva incluso a algunos oficiales a temer que tácticas tan agresivas conduzcan a la muerte de civiles, y que al mismo tiempo, los grupos paramilitares han asesinado al menos a 500 activistas y líderes comunitarios desde que se alcanzó el acuerdo de paz. Más de 210,000 personas han sido desplazadas de sus hogares desde 2016 por los nuevos combates.

”El actual presidente de la Répública, Iván Duque Márquez, y sus aliados de derecha sabotearon el progreso pacífico bajo el pacto, en el cual el Gobierno debía trabajar con los rebeldes para reemplazar la producción de coca con otros cultivos. Ha recortado los fondos para esa iniciativa, y el año pasado las tierras utilizadas para la producción de coca alcanzaron un nuevo nivel, mientras que los paramilitares y las bandas criminales, también atraídas por los beneficios de la cocaína, dominan las regiones donde las Farc alguna vez dominaron”, agrega un párrafo de la columna.

Para el diario neoyorquino, el elemento crucial y más controvertido del acuerdo, ”consistía en crear un proceso de reconciliación en el que los rebeldes y los soldados del gobierno testificaran ante una amplia inmunidad ante los tribunales sobre los horrores de la larga guerra. La culpa sería asignada, sin que nadie se enfrente a la cárcel, a excepción de algunos delitos específicos; ahora el presidente Duque está presionando para revisar los tribunales para que los exrebeldes puedan enfrentar un castigo más severo. Solo eso podría terminar lo pactado, tras insistir más en el acuerdo de paz, dos exlíderes de las Farc, incluido el negociador de paz líder, Iván Márquez, se negaron el mes pasado a comparecer ante los tribunales. El lunes pasado, a través de redes sociales, Márquez manifestó que fue un error que los rebeldes hayan entregado sus armas”.

La información detalla que Estados Unidos ha gastado más de $10.000 millones de dólares en los últimos 18 años para entrenar y equipar a las fuerzas de seguridad que participaron en la guerra, y en la construcción de instituciones legales y otros programas que podrían mantener la paz y que en este momento crucial, EE. UU. debe comprometerse a mantener con vida el acuerdo de Colombia, tan duramente ganado.

Pero exponen que sin embargo, los expertos ven poca evidencia de que la administración Trump esté seriamente interesada, ya que desde 2017, el presidente Trump ha amenazado con descertificar a Colombia de recibir ayuda estadounidense debido a la creciente producción de coca. Durante dos años consecutivos, propuso grandes recortes en la ayuda a Colombia, que el Congreso rechazó.

Para el medio de comunicación estadounidense, este momento de riesgo podría ser justo la oportunidad para el enfoque orientado a los negocios para los problemas que Trump ha favorecido a menudo. Trabajar con los principales países de la región para asegurarse de que Duque Márquez se adhiera fielmente al acuerdo, incluido el sistema de justicia de transición, alentaría la inversión internacional en las áreas rurales marginadas de Colombia. Ese tipo de desarrollo es vital para cualquier esperanza de paz duradera.

“Hace veinte años, Colombia estaba a punto de ser un estado fallido, pero los Estados Unidos han sido cruciales para ayudar a mejorar la situación”, indicó Bernard The Aronson, ex-portavoz de Estados Unidos al proceso de paz de Colombia, al New York Times. “Alejarse ahora, especialmente con la implosión de Venezuela, sería un acto colosal de dispararnos en la cabeza”.

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