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La historia de Laika, la perra comunista que no regresó viva del espacio

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Hace 60 años Rusia convirtió en heroína a una perrita, que de hecho es la primera astronauta del planeta tierra. Aunque los científicos soviéticos dijeron haber introducido en su cabina un sistema de oxígeno, la verdad es que ella murió asfixiada y esperaron 50 años para dar la noticia.

Corrían los años 60 y el mundo estaba en plena guerra fría, la competencia por la supremacía política entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Los héroes hacían parte de este pulso y también los hubo de cuatro patas.

Mientras en occidente, la heroína era Lassie, una Pastor Collie granjera y en la Unión Soviética la estrella fue Laika, una perra espacial del más puro proletariado.

Laika, perrita callejera de Moscú, fue reclutada con otros 40 caninos moscovitas en uno de los programas más secretos de la entonces Unión Soviética.

A finales de los 40, en pleno corazón de Kazajistán, se inició la construcción de un cosmódromo de donde casi una década después Laika salió rumbo a las estrellas.

Los científicos Rusos más reputados fueron contactados para iniciar en total sigilo el proyecto que comenzó con la confección de ropa espacial para perros.

El alto mando soviético consideró a los perros de pedigree aburguesados y mimados, por eso los elegidos para este proyecto que consistía en poner al primer ser vivo en órbita, tuvo al perro callejero ruso como protagonista.

Laika, se destacó por su tamaño, tranquilidad y pelo corto, rasgos por la que fue elegida por encima de Bielka, otra brillante perra cosmonauta que no fue elegida para la misión por ser poco fotogénica al tener las patas torcidas.

El entrenamiento duro seis meses. Laika fue sometida a pruebas gravitacionales, a sentirse cómoda en la pequeña capsula en la que viajaría y en la que supuestamente tendría oxigeno empacado en sobres.

Hace sesenta años, el 03 de noviembre de 1957, Laika salió rumbo al espacio como única tripulante del Sputnik II.

La propaganda Soviética daba cuenta de lo seguro que era el programa espacial canino y mostraba a los perros regresando del espacio como si volvieran de dar una vuelta al parque.

Laika se volvió estrella, no hubo Lassie, ni Rintintin que se le comparasen y cualquier producto que llevara su nombre tenía la garantía de ser vendido.

Pero los días iban pasando y Laika no regresaba, continuó en órbita porque la tecnología soviética de ese momento permitía salir de la tierra pero no volver.

De inmediato el premier Kruschev aseguró que a Laika se le aplicó la eutanasia en el espacio y que la perrita murió sin sufrir, cumpliendo esa misión que ponía a la Unión Soviética a la cabeza de la carrera espacial.

Solo hasta 2002 se supo la verdad. Laika solo vivió horas después del lanzamiento, la falta de oxígeno y las altas temperaturas hicieron que la perra proletaria moscovita muriera en una agonía lenta y desesperada.

Su cuerpo dio 2.370  vueltas a la tierra para al fin volver a la atmosfera terrestre carbonizado un año después.

Ella y otros animales en los que se cuentan perros, gatos y chimpancés fueron enviados al espacio donde murieron.

Laika, a quienes los propagandistas soviéticos calificaron como heroína de la ciencia, terminó siendo mártir de un proyecto diseñado para dar una noticia espectacular en 1.957, cuando se cumplían 40 años de la revolución.

¡Qué Tal Esto!

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