Escoltas del DAS habrían participado en asesinato de Pizarro: Fiscalía
El cuerpo de Carlos Pizarro fue exhumado para investigar la tesis según la cual el sicario que sus escoltas mataron no fue el único que disparó contra el dirigente del M-19.

El cuerpo de Carlos Pizarro fue exhumado para investigar la tesis según la cual el sicario que sus escoltas mataron no fue el único que disparó contra el dirigente del M-19. En una revisión a sus exámenes post mortem se descubrió que Medicina Legal registró mal uno de los disparos que entró de frente y el sicario, según las descripciones forenses estaba detrás.
Dos razones tuvo la Fiscalía para exhumar los restos del jefe del M-19, Carlos Pizarro Leóngómez, asesinado el 26 de abril de 1990, cuando viajaba en un vuelo de Bogotá a Barranquilla.
La primera, establecer si hubo responsabilidad en el crimen de agentes del DAS que hacían parte de su escolta, y viajaban con Pizarro en el avión. Segundo, establecer si contra el ex guerrillero fueron disparadas otras armas diferentes a la subametralladora accionada por el sicario Gerardo Gutiérrez Uribe.
“Después de 24 años, estar realizando una exhumación es prueba de que en su momento los órganos encargados de la investigación, no hicieron lo que tenían que hacer”, dijo su hija María José Pizarro.
En la necropsia del cadáver, se consignó una fotografía que registra un impacto de bala en la frente del entonces candidato presidencial, pero el sicario que teóricamente lo mató, disparó desde detrás de su humanidad. En la necropsia se interpretó como orificio de entrada, el de salida.
“Mi padre estaba bajo custodia del DAS, era un hombre protegido, era de los más cuidados y fue asesinado a bordo de un avión, en pleno vuelo con un arma que no sabemos cómo entró allí”, añadió.
Uno de las balas, la número 4 entró por la región del cartílago tiroides, que contiene la laringe. Tomando como referencia la trayectoria que tuvo el proyectil dentro del cuerpo, la Fiscalía ha establecido que no coincide con la posición desde donde disparó el sicario atrás de la silla que ocupaba Pizarro, a casi dos metros, y descartó que se hubiera producido un rebote en las paredes del avión.
Los análisis am los restos establecerán si hubo participación de otras personas en el crimen de Pizarro Leongómez.