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Nacional

El Concejal rápido y furioso de Chía

Una persecución de película por las calles de Bogotá pero en cámara lenta, provocó un concejal del municipio de Chía, cuando escapó de un retén policial que lo requería para comprobar su grado de alcoholemia.

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El Concejal rápido y furioso de Chía


Uno de los personajes del año fue el concejal de Chía, Carlos Martínez Gallego, por los reclamos de varios barrios de Bogotá y Chía, por los reclamos del Concejo del vecino municipio y hasta de su propio padre, pero sobre todo por su escape alicorado.

Cuando tenía la investidura de concejal de Chía, Carlos Enrique Martínez Gallego, protagonizó repetidamente escándalos en la vía pública hasta cuando fue destituido.

Los vecinos de este edificio en el norte de Bogotá, lo recuerdan como el hombre que los despertó gritando en la calle, en febrero del año pasado, y que después puso en peligro sus vidas al disparar contra el edificio.

Pero sus pilatunas no pararon ahí. Meses más tarde, la policía lo sorprendió cuando iba en una moto sin casco y con una menor de edad.

Pero la Procuraduría no le comió cuento y lo destituyó e inhabilitó por 10 años por cometer falta gravísima al utilizar su investidura para evitar un procedimiento policial. Muy fresco Carlos Enrique, se vio a sí mismo y se siguió defendiendo.

Para acabar de rematar, se metió en líos con su padre quien asegura que Martínez se llevó de su casa 500 millones.

Y cerró su año como lo inició: Con un escándalo, esta vez de película por varias calles de Bogotá, pero terminó saliéndose con la suya porque solo paso unas horas en una URI y salió sin cargo alguno.

Ahora aunque ya no tiene rango de concejal, Carlos Enrique Martínez sigue sin arrepentirse, por el contario ahora se ve en el sector económico y asesorando a un gobernador venezolano.

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