Queimada Grande se encuentra a 32 kilómetros de las costas de San Pablo (Brasil). Su clima y paisajes la hacen parecer un paraíso, pero adentro está plagada de serpientes que pueden asesinarlo en instantes.

La entrada a la isla está prohibida por el Gobierno de Brasil por una razón: esta es el hogar de la Bothrops insularis o también llamada la serpiente de «cabeza de lanza dorada».

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Este reptil mide hasta 1,18 metros y tiene un veneno cinco veces más letal que el de otros vipéridos. Si fueras mordido por esta serpiente, sufrirías una necrosis instantánea en los tejidos afectados; además de sangrado intestinal, insuficiencia renal y hemorragia cerebral.

Su poder letal se confirma en cifras. El 90 por ciento de las muertes por picaduras de serpiente en Brasil se debe a especies de esta familia.

En la isla la única construcción que hay es un faro, el cual fue mantenido por una familia hasta principios del siglo XX. Se dice que un día las serpientes entraron y acabaron con la vida de estos trabajadores. Actualmente, la luz funciona de forma automática.

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¿Por qué hay tantas serpientes en esta isla?

Hace 11 mil años, cuando subió el nivel del mar, la isla de Queimada Grande quedó separada de la plataforma continental. Esto atrapó a las especies de serpientes que se reprodujeron rápidamente ante la ausencia de depredadores.

Lo interesante es que estas condiciones crearon a unas serpientes poderosamente peligrosas. ¿Por qué? Todo se debe a que tampoco habían muchas presas que comer, así que los ofidios más tóxicos fueron quienes sobrevivieron.

Si te consideras osado, ni por esas te van a dejar acercarse a la isla de Queimada. Solo los científicos pueden pisar los 43 kilómetros cuadrados de su superficie, luego de justificar su visita y obtener los permisos.

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