El Ejercito Nacional de Colombia está pasando por una de sus peores vergüenzas en público por cuenta de lo que parece ser una “improvisada” ceremonia de despedida a 600 uniformados que se retiraban luego de 20 años de servicio.

El evento se llevó a cabo en la Brigada 13, al norte de Bogotá, en donde se le dio cita no solo a los 660 soldados, sino a sus familias y otros mandos, para homenajear sus 20 años al servicio del país. Sin embargo, se llevaron una decepción cuando se dieron cuenta que ese día no estaba la logística adecuada.

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Los asistentes al evento, que para ellos podría ser el día más importante de su vida, encontraron que no estaban listas las banderas, placas y medallas prometidas, ninguna tarima y las sillas fueron insuficientes.

Varios de los que se vieron envueltos en esta decepción fueron entrevistados por Vicky Dávila en su espacio en la W Radio y comentaron que no solo fue la ausencia de los reconocimientos físicos, sino que en general ese evento no estaba bien organizado porque no tenían tarima, las mesas estaban sin manteles y la comida fueron tres lechonas, un refrigerio de sándwich, manzana y jugo, que ni siquiera alcanzó.

Mi orgullo militar me lo quebrantaron ayer totalmente y ver a la cara a mi mamá y decirle ‘perdón por este fiasco’ es muy duro”, señaló el soldado Alejandro Piernagorda, en la emisora.

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Frente a las críticas, W Radio entrevistó al general Luis Mauricio Ospina, quien tuvo que pedir excusas; aunque aseguró que no fue “improvisada”. Reconoció que estos 600 soldados merecen una despedida mucho mejor.  «Asumo la responsabilidad de lo que se presentó», afirmó el alto mando militar.

De hecho, el general Ospina se comprometió con los militares afectados a que se realizará un nuevo acto en su honor y dijo que a éste invitarían también a los medios de comunicación para que fueren testigos de la compensación.