30/11/2017

En el cuello tenemos una glándula, la tiroides, que produce la hormona tiroidea. Una glándula que regula la velocidad de nuestro organismo que podríamos comparar como una batería, como lo explica el jefe departamento de endocrinología del Instituto Nacional de Cancerología, Felipe Fierro: “si tenemos la cantidad normal de hormona tiroidea vamos a tener nuestro cuerpo con pilas normales si nuestra glándula funciona más de la cuenta es como andar sobrecargado de baterías, es decir, acelerado el corazón, el cerebro, todo se acelera. Y cuando andamos con mal funcionamiento vamos a estar bajos de batería, sin ánimo, con sueño, el corazón lento”.

Una glándula que puede tener alteraciones estructurales, funcionales y que por supuesto también puede presentar cáncer, “es una glándula que le da cáncer, por suerte es poco frecuente pero es susceptible que ocurra. El cáncer de tiroides desafortunadamente no da síntomas, la gente lo detecta por la aparición de un nódulo o una masa en la parte central del cuello y pues salvo que la masa este comprimiendo el nervio que va hacia las cuerdas vocales puede dar voz ronca o puede dar si es una masa grande síntomas por obstrucción, dificultada para tragar o respirar”, dice el doctor Fierro.

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Esta enfermedad es más frecuente en mujeres pero que se busca activamente en personas con familiares con este cáncer o niños que tuvieron linfoma y recibieron radioterapia como tratamiento.

Pero hay que decir que el 80 % de las masas en el cuello no son cáncer, “la mayoría de los pacientes se curan con la cirugía por fortuna cuando se han diagnosticado con tamaño pequeño menos de 2 centimetros y siempre y cuando en las características de la patología no haya factores de riesgo. Otro porcentaje de pacientes después de la cirugía requieren tratamiento complementario con yodo radioactivo. Y hay un examen en la sangre que se puede hacer cuando el paciente ya está operado que se llama tiroglobulina que permite dependiendo del valor en el que se encuentre, decir si está curado o si hay la sospecha de enfermedad en otra parte”, concluye el doctor Felipe Fierro.

Ximena Bedoya – CM&