La mujer con más seguidores en Instagram en el mundo, y una de las artistas jóvenes más importantes de la actualidad, vuelve a ser víctima de fotógrafos paparazis, que la siguieron a sus vacaciones en Sidney, Australia.

Selena Gómez recientemente superó un trasplante de riñón donado por una amiga y luego pasar por una nueva ruptura con el canadiense Justin Bieber, decidió tomarse unos días de descanso con varios amigos; en una salida a bordo de un yate, fue fotografiada en bikini.

Varios medios de comunicación internacionales publicaron las imágenes de la artista, que también fueron compartidas en redes sociales. En Twitter, por ejemplo, criticaron su estado físico.

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Sin embargo, el debate llevó a que los seguidores de Selena la defendieran y aseguraran que las personas que sufren de Lupus -como la cantante- pierden y ganan peso con el tiempo, así que fue un llamado a la solidaridad.

Las críticas y las fotos también llevaron a que la artista publicara un mensaje en el que asegura que ahora se siente libre de no estar pendiente de los cánones de belleza que cada vez más se imponen en la actualidad.

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Este es el mensaje que puso junto a un video en su cuenta de Instagram:

«El mito de la belleza, la obsesión por la perfección física que atrapa a la mujer moderna en un círculo sin fin de inseguridad, desesperación y odio hacia ella misma mientras trata de adaptarse a la irrealista definición que esta sociedad tiene de la belleza sin tachas. Yo elijo cuidar de mí misma porque quiero, no para demostrarle nada a nadie. Dadle alas para volar»