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La Sonora Matancera: cumple 100 años de historia y ritmo cubano

Repasa la trayectoria y el legado de la Sonora Matancera, una de las orquestas más emblemáticas y longevas de la música popular cubana y caribeña.

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La Sonora Matancera
La Sonora Matancera

La Sonora Matancera es una de las orquestas más emblemáticas y longevas de la música popular cubana y caribeña. Fundada en 1924 en la ciudad de Matanzas, ha sido testigo y protagonista de la evolución de los ritmos tropicales, desde el son, la guaracha, el bolero, el mambo, el merengue, la cumbia, hasta la salsa. Por sus filas han pasado algunos de los mejores vocalistas e intérpretes latinoamericanos, como Celia Cruz, Daniel Santos, Myrta Silva, Leo Marini, Miguelito Valdés, Bobby Capó, Vicentico Valdés, Alberto Beltrán, Carlos Argentino, Celio González, Dámaso Pérez Prado, Carmen Delia Dipiní, Ismael Miranda, Justo Betancourt, Yayo El Indio, Olga Chorens, Toña La Negra y Víctor Piñero, entre muchos otros.

La Sonora Matancera nació como un conjunto de cuerdas llamado Tuna Liberal, a petición de un partido político local que solicitó su formación para amenizar sus reuniones y mítines. Su fundador y primer director fue Valentín Cané, quien tocaba el tres, un instrumento de origen español con tres pares de cuerdas. Junto a él estaban Pablo “Bubú” Vásquez en el contrabajo, Eugenio Pérez en la voz, Manuel Sánchez “Jimagua” en los timbales, Ismael Goberna en la trompeta, y cuatro guitarristas: Domingo Medina, José Manuel Valera, Julio Gobín y Juan Bautista Llopis. En 1926, el grupo cambió su nombre a Septeto Soprano, y en 1927, a Estudiantina Sonora Matancera. Ese mismo año, ingresó al conjunto Rogelio Martínez Díaz, “El gallego”, quien más tarde sería su segundo y último director.

En 1928, la agrupación viajó a La Habana, donde grabó sus primeros discos con la compañía RCA Víctor. Entre sus primeras canciones se encuentran “El porqué de tus ojos”, “Fuera, fuera, chino”, “Cotorrita”, “Eres bella como el sol”, “A mi Cuba”, “No te equivoques conmigo”, “De Oriente a Occidente” y “Matanzas, tierra del fuego”. En los años treinta, la Sonora Matancera se adaptó a los nuevos ritmos que surgían en la época, como el danzón, el cha cha chá, el jazz y el swing, e incorporó nuevos instrumentos, como el piano, el saxofón, el clarinete, el bongó, la conga y el güiro. Entre los músicos que se integraron en esta etapa se destacan Dámaso Pérez Prado, quien luego sería el rey del mambo, Calixto Leicea, Humberto Cané, Lino Frías y Pedro Knight, quien se casaría con Celia Cruz.

En 1944, la Sonora Matancera se trasladó a México, donde tuvo una gran acogida y grabó varias películas con artistas como Tin Tan, Pedro Infante y Jorge Negrete. Allí también conoció a algunos de los cantantes que marcarían su historia, como Miguelito Valdés, Bobby Capó, Vicentico Valdés, Daniel Santos y Myrta Silva. En 1948, regresó a Cuba, donde continuó su éxito y se consolidó como la orquesta más popular de la isla. En 1950, se produjo uno de los acontecimientos más importantes de su trayectoria: el ingreso de Celia Cruz, la reina de la salsa, quien se convirtió en la voz femenina más representativa de la Sonora Matancera. Con ella grabaron más de 200 canciones, entre las que se destacan “Burundanga”, “Caramelo”, “Yerbero moderno”, “Tumba la caña, Jibarito”, “El yerberito llegó” y “Tu voz”.

En 1960, tras el triunfo de la revolución cubana, la Sonora Matancera decidió abandonar la isla y radicarse en Estados Unidos, donde continuó su carrera y se internacionalizó. Allí grabó con sellos como Seeco, Tropical, Fania y Taurus, y colaboró con artistas como Tito Puente, Johnny Pacheco, Willie Colón, Héctor Lavoe, Rubén Blades, Cheo Feliciano, Ismael Rivera, Pete “El Conde” Rodríguez, Adalberto Santiago, Ismael Miranda, Justo Betancourt y Yayo El Indio. También realizó giras por América Latina, Europa y Asia, llevando su música a diversos públicos y escenarios.

En 1984, la Sonora Matancera celebró sus 60 años de existencia con un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, donde se reunieron algunos de sus antiguos cantantes, como Celia Cruz, Daniel Santos, Leo Marini, Carlos Argentino, Celio González y Alberto Beltrán. En 1994, recibió el Premio Grammy a la Excelencia Musical, y en 2004, fue incluida en el Salón de la Fama de la Música Latina. En la actualidad, la Sonora Matancera sigue vigente, bajo la dirección de Carlos Manuel Díaz Alonso “Caíto”, el último de los fundadores que queda vivo. Su repertorio incluye más de 4.000 canciones, que son parte de la historia y el patrimonio musical de Cuba y el Caribe.

La Sonora Matancera cumple 100 años, un hito en la música cubana, que merece ser reconocido y celebrado por todos los amantes de la buena música. Su legado es una fuente de inspiración y orgullo para las nuevas generaciones de músicos y cantantes, que siguen su ejemplo de calidad, versatilidad, profesionalismo y alegría. La Sonora Matancera es, sin duda, una institución musical que ha trascendido el tiempo y las fronteras, y que ha dejado una huella imborrable en la cultura popular. ¡Felicidades, Sonora Matancera, y que viva la música!

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