¿Crees que estar viendo el celular y trabajar por horas en frente de un computador no tendrá consecuencias?

Según un estudio publicado por la empresa Tollfree Forwarding en junio de 2019, el cuerpo del ser humano cambiará drásticamente en el año 2100 por su adicción al smartphone.

El prototipo fue llamado «Mindy» y representa a un ser humano con la espalda encorvada por estar mirando durante mucho tiempo hacia abajo.

«Pasar horas mirando hacia el teléfono afecta el cuello y hace que la columna pierda el equilibrio» explicó Caleb Backe, experto de Maple Hollistics, empresa que también participó en el estudio.

Imagen: Maple Holistics

Asimismo, otro de los cambios más visibles está en los brazos alargados y las manos en forma de garra, que se deberían al ejercicio constante de ‘textear’ en un celular.

Por otro lado, en este modelo los ojos tendría unos segundos párpados, que la evolución nos proporcionaría para protegernos de las luces artificiales y solares.

Imagen: Maple Holistics

Un cerebro más pequeño

Curiosamente, en la visión de esta empresa el humano del futuro tendrá un cráneo más grueso, con el fin de protegerse de la radiación más intensa por el cambio climático.

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Sin embargo, una de sus consecuencias evolutivas sería que el cerebro reduzca su tamaño, debido a que el ser humano se volvería más sedentario.

Para Jason O’Brien, jefe de Tollfree Forwarding que diseñó el modelo, estos cambios físicos nos deben llevar a reflexionar sobre qué tanto debemos permitir que la tecnología afecte nuestra salud.

Imagen: Maple Holistics