Hablar de criptomonedas o bitcoins en el país se ha convertido en un tabú debido a que diferentes entes gubernamentales se han encargado de hacer “mala fama” a este tipo de inversión o negociación a través de la red.

El ente que más ha desaprobado las criptomonedas en el país ha sido la Superintendencia Financiera que asegura que este negocio no es confiable y, según ellos, carece de garantías de las compañías prestadoras del servicio para los usuarios.

Buda.com, al igual que otras compañías del sector, decidieron congelar sus operaciones en el país y enfocarse en el mercado latinoamericano y centro americano, pues argumentan que en el país, más allá de un interés por entender este negocio de importancia mundial no existe un marco jurídico para las criptomonedas.

Para Alejandro Beltrán, country manager de Buda.com Colombia, la situación es lamentable ya que “agotamos todas las instancias de diálogo y siempre fuimos transparentes sobre nuestro modelo de negocio, nos acogimos a las normas y leyes colombianas, pagamos nuestros impuestos, recibimos el apoyo del MinTIC y capacitamos a diferentes entidades del Estado”.

Cabe aclarar que en Colombia el negocio de las criptomonedas, como se encuentran en un vacío legal no son ilegales, sin embargo, son activos que no se encuentran regulados

Teniendo en cuenta que el uso y adopción de las criptomonedas crece a nivel mundial y Colombia no es la excepción; estas plataformas, además de ser facilitadoras del sistema para compra y venta de las criptomonedas, presentaban una cara formal al usuario para generar confianza en este mercado y además ofrecía garantías, es por esta misma razón que al salir del país y frenar sus operaciones entregaron la inversión a cada uno de sus usuarios, que según ellos se trataban de más de 35.000.

Ahora los colombianos se verán obligados a ingresar al “mercado negro” de criptomonedas para invertir en estos activos con efecto “perversos y fomentando la clandestinidad en sus transacciones” asegura Beltrán.

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Pese a que, en congresos y encuentros internacionales, Colombia se ha venido promoviendo como uno de los países más adelantados en la adopción de estos activos digitales, la realidad es otra. Salvo unas mínimas excepciones, todos los países, incluyendo aquellos con mejor PIB y todos los que hacen parte de la OCDE, cuentan con plataformas de intercambio de criptomonedas, e incluso, por ejemplo, en Estados Unidos, el país con la mejor regulación financiera y de mayor protección a los inversionistas, los ciudadanos pueden realizar operaciones con criptomonedas.

En este sentido, ningún país ha llegado a establecer las prohibiciones adoptadas por la Superintendencia Financiera de Colombia, salvo países con marcos coercitivos y restrictivos como Bolivia y Venezuela.