Azafatas británicas de aviones privados confesaron las cosas extrañas que han visto hacer a los más adinerados en pleno vuelo.

Lori, una mujer que pidió ser citada solo con su nombre de pila, asegura que tuvo que ver a un futbolista desnudarse delante suyo: “a tope allí mismo, frente a mí”.

Y en un segundo encuentro, el mismo deportista sostuvo relaciones con su esposa en un jet abordado desde Londres, después de una noche de fiesta en Nueva York.

Según la trabajadora, un colega tuvo que detenerla en la cabina donde estaba el futbolista, porque le advirtió que “estaba teniendo sexo de espaldas”.

“No creo que eso sea inapropiado personalmente, porque pagan millones y millones de dólares. Si yo fuera ellos, y pagara esa cantidad de dinero, y quisiera tener sexo con mi esposo, lo haría”, afirmó Lori a The Daily Beast.

La mayoría de los asistentes de vuelo consultados por el medio británico divulgaron una serie de relatos disparatados, desde ofrecimientos extravagantes hasta deseos lascivos. Todos pidieron mantener su condición de anonimato.

Ofrecimientos cuantiosos

Una asistente de vuelo VIP dijo que un cliente le ofreció un boleto gratis para el Super Bowl después de que lo dejó en el juego; la entrada a este evento puede costar entre 9 mil y 24 mil dólares por persona. Ella asegura que se negó, optando por quedarse con el resto de la tripulación.

Otro trabajador que pasó un tiempo en el Medio Oriente asegura que algunos de los clientes reparten relojes Rolex, incluso “maletas llenas de dinero. Ese tipo de locura”.

Casos curiosos

Las azafatas también dijeron que han vivido misiones inusuales. Una de ella, recordó que un par de clientes de un jet privado murieron en un accidente mientras estaban de vacaciones en el extranjero. “Tuve que recoger las bolsas para cadáveres”, expresó.

En algunos casos, los millonarios también costean un jet privado solo para enviar a sus mascotas, como perros y gatos, a sus nuevos hogares, o solo para que vayan de paseo.

Llevar celebridades también es común entre los trabajadores de estas empresas. Una asistente de vuelo describió a una famosa actriz que sufría de anorexia. Se ordenó a los miembros de la tripulación que ocultaran todos los rastros visibles de comida. De lo contrario, “atravesaría la comida y se purgaría en el avión”.