Un joven de 20 años se sometió a una dolorosa cirugía para agradarse el pene, en Bangkok.

Lo curioso del caso es que para ver qué tan grande le había quedado su miembro tras la intervención decidió probarlo introduciéndolo en un tubo de PVC.

El hombre, al parecer, no estaba conforme con su nuevo tamaño de pene y para probar si había cambiado la medida usó el tubo.

Al realizar esta acción su miembro se comenzó a hinchar a tal punto que no pudo retirarse el tubo.

Posteriormente, salió corriendo hacía un centro médico buscando ayuda.

Para retirar el tubo atascado en su pene fue necesario el uso de pinzas, una sierra eléctrica y gel lubricante.

 

 

Tras varias horas de dolor y tensión el personal médico y un grupo de bomberos lograron cortar el tubo que se había quedado atascado en su pene.

Al finalizar la intervención llegó algo más doloroso que lo del tubo; el joven debía pagar una cifra millonaria por los gastos médicos.

Sin contar que gastó mucho dinero por la cirugía para agrandar su pene, que, según el joven, no dio resultados.

Un caso similar sucedió en Bangkok hace unos meses, donde otro hombre se puso un candado en su miembro en pleno acto sexual y no encontraba las llaves.

La inflamación en el pene lo hizo asistir a un hospital donde con ayuda de un cortador eléctrico pudieron retirar el elemento que por poco le produce una gangrena.

“Recibimos la llamada de emergencia y no sabíamos los detalles completos, así que nos sorprendimos cuando llegamos. Fue peor de lo que pensamos”, dijo en su momento a los medios el oficial de rescate de Bangkok Thongchai Donson.