Luego de casi un año, del fallecimiento del presentador Jota Mario Valencia, han aparecido dos hombres asegurando ser hijos no reconocidos del periodista y piden que ahora sí se les conceda el apellido y todo lo que con ello viene.

El primero fue Alejandro Ávila, de 43 años, quien se enteró que su mamá había tenido un romance, no oficial, con Jota Mario, cuando él tenía 19 años y estaba empezando su carrera universitaria, pero que terminó con la mujer cuando le dijo que tenía un retraso menstrual.

El segundo caso, también lo revela la Agencia de Periodismo Investigativo (API) y se trata de Sandro Raul Castro, un hombre que vive en Soacha, Cundinamarca y que asegura que luego de enterarse que era adoptado, le dijeron que su padre era Jorge Mario Valencia, el periodista.

De acuerdo con el relato del medio investigativo, la madre adoptiva de Sandro, Ana Lucía, mientras veía un programa de variedades matutino cuyo director y presentador era Jota Mario Valencia, pensó en voz alta. Con una sonrisa afirmó, “es que es igualito, usted es igualito a su papá, mire mientras apuntaba su dedo a la pantalla”.

Tiempo después, decidió interrogar a su tía María Cruz, quien le confirmó que efectivamente él era el fruto de un “desliz” entre el presentador y una mujer que decidió regalárselo a Ana Lucía porque ella no podía encargarse de la crianza.

Sandro relató que, a pesar de tener dos versiones sobre que su padre verdadero era Jota Mario, él decidió continuar con su vida. De hecho, empezó a trabajar en televisión para saber si en algún momento se lo encontraba y tenía la valentía de preguntarle.

El hombre le preguntó al medio si notaba el parecido y estos compartieron algunas imágenes de ambos para hacer la comparación.

Según API, los hijos legítimos del fallecido presentador, contactaron a un abogado y evalúan los pasos a seguir frente a la demanda de filiación que tramita una juez de familia en el proceso de Alejandro Ávila, el supuesto primer hijo.

«Ahora, con el caso de Sandro Castro, se avista un nuevo dilema en donde están en juego, además de un apellido, valiosos bienes y una respuesta que todos llevan en su sangre», concluyó el medio